Conducir Sin Miedo.

REVENTÓN DE UN NEUMÁTICO

que explote uno de nuestros neumáticos con el coche en marcha es:

Mucho menos improbable.

Mucho menos peligroso.

Mucho más fácil controlar la situación.

Mucho más fácil prevenir para evitarlo.

Sólo depende de nosotros, sino totalmente el hecho de reventar, sí cómo reaccionemos.

Desde hace muchos años, todos hemos tenido oportunidad de leer y oír miles de veces que si un neumático nos revienta, prácticamente, lo único que podemos hacer es rezar, y muy rápido, cuanto sepamos. Falso, salvo situaciones muy excepcionales y sumamente improbables.

Ante cualquier posible daño que podamos sufrir o causar, en primer lugar, lo mejor siempre es evitarlo. Prevenir. Y podemos hacer lo siguiente:

  • Utilizar siempre neumáticos en buen estado y con presiones adecuadas.

  • No utilizar nunca neumáticos de segunda mano.

  • Por supuesto, nunca se deben recauchutar los neumáticos.

  • Es muy importante observarlos con frecuencia.

También hay una prevención dinámica muy importante que consiste en cuidar de los neumáticos cuando conducimos, por ejemplo:

  • El caso más evidente es evitar que ninguna rueda pase por encima de un obstáculo ni de ningún bache… siempre que sea posible. Pero cuidado, ¡mucho cuidado! porque esto supone siempre un mayor o menor grado de cambio de trayectoria y muchas veces no podemos hacerlo  de tener un accidente. Cuando no hay más remedio que pasar por encima de baches y obstáculos, se frena todo lo necesario antes de tocar o pisar la rueda en ellos y luego se suelta todo el freno, o en el peor de los casos, se alivia presión sobre él. Con la rueda frenada sobre el obstáculo, ésta recibe un golpe que traslada también a la dirección y a la suspensión; en pasos de peatones elevados y badenes, se debe hacer lo mismo.

  • Otra situación, muy fácil de evitar en este caso, es estacionar e iniciar la marcha después sin golpear con las ruedas en los bordillos.

  • Cuidado también con el calor, velocidad y peso. Cuanto más alta sea la temperatura del asfalto (siempre mayor que la del aire, que es la que mide el termómetro que llevan casi todos los coches de serie), mayor sea la velocidad a la que se circule, mayor sea el tiempo que se circule en estas condiciones y mayor sea el peso transportado, más temperatura y presión adquiere el neumático aumentando la posibilidad de reventón. Es algo importante a tener en cuenta en viajes largos y en verano, y en lo que conviene pensar seriamente antes de decidir superar las velocidades máximas permitidas. Factor sobre el que siempre podemos actuar.

El cuidado dinámico de los neumáticos también se manifiesta en la toma de curvas, aceleraciones, frenadas y cambios de marcha. Cuanta mayor sea la suavidad y precisión que empleemos, menor será la fatiga que soporte la estructura de la rueda y menor desgaste y más uniforme para su banda de rodadura.

normalmente, basta con sujetar el volante con más firmeza (sin agarrotarse ni exagerar), girarlo suavemente hacia donde queramos ir, y disminuir la velocidad de forma progresiva y suave hasta detenernos. Como siempre, claro, calma y sosiego; no es imposible que aparezca el miedo y el pánico, pero sí es perfectamente posible actuar correctamente a pesar de sentir estas emociones. Está al alcance de todos.

 

Fuente:terra.com